Thursday, March 08, 2007

La derecha censurada

Como las encuestas políticas que hemos comentado esta semana no dejan bien parados a nadie, ni al gobierno, ni a la oposición, llegó el turno del mea culpa de parte de la Alianza por Chile.

Ante los bajos porcentajes de aprobación y el alto nivel de rechazo que suscita la derecha, el presidente de la UDI, Hernán Larraín, sostiene que a su conglomerado no se le puede medir con la misma vara que al gobierno, pues no cuenta con la misma presencia pública, no tiene el mismo acceso a la televisión y a los medios de comunicación, ni tiene la capacidad de presentar sus proyectos como lo hace el gobierno.

"Somos una oposición con limitado acceso a la opinión pública”, agrega Larraín.

Y pensar que hay quienes se atreven a decir que la oposición no calienta a la ciudadanía porque no se ordena ni se observa ningún proyecto concreto detrás de las caras agrias de sus voceros cascarrabias.

Vengan las palabras de Larraín como una luz sobre las tinieblas que pretenden imponer esos mal pensados. Aquí el problema es la libertad de expresión y el acceso a los medios.

Cómo se va a hacer notar la oposición si tiene que lidiar con ese marxista de Agustín Edwards y los viejos dogmas estatistas que pretende imponer en ese pasquín doctrinario de la izquierda que es El Mercurio.

Cómo lidiar con la relajación de las costumbres que propugna el maléfico y ateo Don Graff. Qué hacer con esos titulares de La Tercera tan serviles con el gobierno. Cómo neutralizar la apología a la lucha de clases que día a día se imprime en las portadas de Las Ultimas Noticias.

Para qué hablar del anarquista Ricardo Claro y la pantalla resueltamente leninista de su canal Megavisión, donde perpetúan el falso evangelio de la dictadura del proletariado bolcheviques como Claudio Sánchez y comecuras como el cura Hasbún, que en realidad parece que se disfraza de cura para comerse curas.

Como el dueño de Chilevisión tampoco milita en un partido de la Alianza por Chile, ahí hay otra puerta cerrada para la oposición. Y por el nido de ratas liberal que es Canal 13, mejor ni asomarse.

Mientras estas injusticias persistan, lo único que podrá hacer la censurada y coartada derecha será, tal vez, mimetizarse en los medios.

Que sus líderes entren a los realities, que Evelyn y Jacqueline se integren al panel de SQP, que la diputada Cristi protagonice un capítulo de Mea Culpa, que Iván Moreira le venda a algún canal un revival de Los Titanes del Ring, que Longueira, que en realidad no está tan mal, porque la portada del Clinic la tiene cuando quiere, ocupe El Rastro como medio troncal de su campaña. Que las bancadas vayan a Rojo, aunque no les guste el color.

Así es la vida de los oprimidos, tienen que luchar por los espacios que les niega el poder.

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