Thursday, July 20, 2006

Domestica a tu pareja


(por Sergio Fortuño en Concierto Enfoque, miércoles 19.07.2006)

En una edición de semanas atrás de la revista dominical del New York Times, viene un artículo interesante firmado por Amy Sutherland, la autora de un libro sobre la vida de los amaestradores de animales exóticos.

No es que la vida de los que enseñan a boxear a los canguros o a jugar cartas a los gorilas carezca de atractivo, pero el tema verdaderamente apasionante en el artículo de Sutherland es lo que ella aprendió sobre el adiestramiento de animales.

Y lo más interesante es el animal en que aplicó lo aprendido: su marido.

Después de una década de matrimonio con desavenencias, no siempre graves, aunque sí suficientes para ir a terapia de pareja, Sutherland, descubrió de pronto que el empeño en cambiar a su marido no la llevaría a ninguna parte.

Con los entrenadores de animales, la autora descubrió una clásica técnica del condicionamiento psicológico que funciona hasta el día de hoy y en varias especies. Es muy sencilla y consiste en premiar las conductas esperadas e ignorar aquellas que quieren eliminarse.

Amy Sutherland no podía esperar estar de vuelta en su casa para practicar este sencillo principio con Scott. Empezó con lo que los amaestradores llaman aproximaciones. Cuando su marido, por ejemplo, llevaba su ropa sucia a la lavadora ella lo besaba. A veces, él seguía dejando la ropa tirada en la pieza, pero no importaba. A medida que recibiera recompensas por el comportamiento esperado, más lo repetiría y así no más fue.

Tal como los adiestradores estudian los hábitos y el entorno de los animales, Sutherland descubrió que era importante estudiar los hábitos de su marido. Era relevante saber si para él importaban o no las jerarquías, si era más solitario que sociable, lo que comía, si veía la comida como recompensa, etc...

También descubrió la técnica del comportamiento incompatible. Esto es, enseñar una conducta que imposibilite otra que se quiere erradicar. Sutherland alejó a su marido del horno haciendo que la ayudara picando el perejil. Así de simple.

Con esto y lo que se llama el síndrome de la respuesta mínima, o sea no pescar en lo más mínimo al otro cuando se comporta de un modo que no queremos, el matrimonio de Sutherland cambió de rumbo. Su marido llevó regularmente la ropa a la lavadora, dejó de manejar tan rápido y perder las llaves. Y lo más importante, él descubrió que podía aplicar la misma técnica en ella.

Así que, por favor, cuando dejemos la ropa tirada, no levantemos la segunda tapa de la taza del baño, nos pasemos de copas y lleguemos tarde, no cortemos el pasto ni arreglemos esa llave que gotea, chicas, la cosa es muy simple. Sólo ignórennos.

2 Comments:

Blogger Catalina Pimentel said...

ahah impactante, me causó sorpresa el asunto. más aun, debo decir que jamás pensé que alguien podría aplicar esas técnicas en alguien. mucho menos en el marido.

July 25, 2006  
Anonymous pablo_b said...

Hola podrias subir la programación del marte 25 de julio.
Saludos.

July 26, 2006  

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